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Las Damas Auxiliares del cuarto grado de los Caballeros de Pedro Claver le notificaron a Lois Carson que ella había recibido el Premio Cartagena. Es el premio más alto conferido a un miembro del cuarto grado y la Sra. Carson es solo la segunda en ser reconocida del Distrito de los Estados del Oeste desde los años 1970.

La Sra. Carson, ha sido miembra de la Parroquia de San Antonio en San Bernardino por 68 años donde ha organizado, servido, y sido voluntaria en la Diócesis y nacionalmente por décadas.  Ayudó a construir la escuela parroquial (que ahora está cerrada) y sirvió como coordinadora del coro de gospel de la parroquia.  En años posteriores, la Sra. Carson sirvió nacionalmente en la Comisión de Desarrollo para la Fundación Pedro Claver que la llevó a servir en la Mesa de Directores.

Los Caballeros de Pedro Claver es la organización laica afroamericana más grande en los Estados Unidos.  Las Damas Auxiliares fueron establecidas para las mujeres en 1926.La misión de la organización es “servir a Dios y Su Santa iglesia, ayudar y asistir a los enfermos y deshabilitados y promover la asociación social e intelectual entre nuestros miembros.”

Carson fue nominada para el premio por su capítulo y lo hubiera recibido en la convención anual.  Pero dado al COVID-19 la convención fue cancelada.  Actualmente, ella sirve en los comités regionales y nacionales de Justicia Social para las Damas Auxiliares de los Caballeros de Pedro Claver. 

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SAN BERNARDINO- Jorge Montenegro ofrece una disposición amable, sonriendo con frecuencia y conversando con facilidad.

Pero toma en serio las finanzas.

Lo tendrá que hacer al comenzar su ministerio como Director de Finanzas de la Diócesis.  La pandemia del COVID-19 ha tenido un gran impacto financiero sobre la diócesis, las parroquias y las escuelas Católicas y Montenegro sabe que su ministerio será esencial en los próximos meses y años.

“Me siento estresado,” admite él.  “Pero tengo confianza de que la divina providencia me guiará a través de estos tiempos difíciles.  Creo que el Señor me ha dotado con dones que me permiten entender el camino que debería de seguir.”

Montenegro, un nativo de Costa Rica, viene a la Diócesis después de una temporada de 10 años en la Diócesis de Fort Worth, Texas, donde trabajó primero como auditor interno y luego como Tesorero.  Durante su ministerio en Fort Worth Montenegro desarrolló el primer programa interno de auditoría para la Diócesis y guió la implementación de un programa en-línea para supervisión presupuestaria, reportes de gastos de tarjetas de crédito, contabilidad de fondos de beneficencia y un programa general de contabilidad para la Diócesis y sus parroquias y escuelas.

La buena planeación financiera y mantenerse dentro de los presupuestos serán claves para navegar la crisis financiera causada por la pandemia, dice Montenegro.

“Las finanzas se tratan de disciplina,” dice él. “Podemos establecer metas financieras y si mantenemos esa dirección a través de cumplir con nuestros gastos presupuestarios, deberíamos de tener algún nivel de flexibilidad.  Yo siempre utilizo la frase “Si Dios quiere” porque Él siempre tiene la última palabra.”

La Diócesis de San Bernardino no es completamente desconocida para Montenegro.  Él vivió un tiempo en Riverside.  Dice que la Diócesis de San Bernardino es parecida en tamaño físico y número de parroquias y escuelas, pero existe una diferencia importante. “El número de Católicos en San Bernardino es casi el doble de la población de Católicos en Fort Worth.”

Montenegro es apoyado en su nuevo ministerio por su esposa, Patricia, y su hijo, Santiago. Dice que es gran fan del fútbol y espera con interés poder probar las diferentes comidas que están disponibles de las varias comunidades étnicas presentes aquí.

Hace años, Montenegro dice que oró por un trabajo que lo hiciera sentirse pleno.  Lo ha encontrado en el ministerio de finanzas de la Iglesia.

“¿Cuál mayor propósito podría existir?” dice él.

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