De acuerdo con la tradición anual, la Misa Migrante 2025 fue celebrada el 26 de enero, en la Iglesia de San Cristóbal en Moreno Valley con el Obispo Emérito Gerald Barnes como Celebrante.
La Misa comenzó con una procesión de feligreses cargando banderas mostrando santos y figuras de la Iglesia que tienen una conexión especial con las comunidades migrantes. Las lecturas y canciones fueron proclamadas en varios idiomas, incluyendo vietnamita, tongano, pidgin camerunés, coreano, igbo, español, indonesio, y tagalo, mostrando la belleza de la diversidad cultural de la diócesis.
En su homilía, el Obispo Barnes habló sobre el clima de miedo que están viviendo nuestras comunidades migrantes, notando que nuestra fe católica nos impulsa a acompañar a nuestros hermanos y hermanas migrantes durante este tiempo difícil. Antes de reflexionar sobre los migrantes de hoy, el Obispo Barnes habló sobre como las lecturas eran perfectas representaciones de la Misa Migrante.
“La segunda lectura nos recuerda que somos uno en Cristo. Todos somos parte del cuerpo de Cristo…Todos lo somos,” dijo el Obispo Barnes. “Por lo tanto, no podemos excluir ninguna parte del cuerpo…porque el cuerpo está conectado, así es que cuando una parte del cuerpo sufre, entonces las otras partes sufren también.”
Después de reflexionar sobre las lecturas y como representan de manera bella la intención de la Misa Migrante, en el resto de su homilía el Obispo Barnes reflexionó sobre los migrantes de hoy.
“Estamos celebrando esta Misa para los migrantes de hoy y sí, todos somos migrantes de alguna manera u otra, con la excepción de los pueblos originarios que estaban aquí. Algunos de nosotros fuimos traídos como esclavos, sirvientes contratados, algunos de nuestros ancestros vinieron buscando aventura, otros vinieron escapando persecución y pobreza, buscando oportunidades. Vinieron por diferentes razones como lo hacen hoy,” comenzó el Obispo Barnes.
Después de describir algunas de las razones históricas por las cuales los migrantes dejaron sus países, el Obispo Barnes describió los retos que enfrentan los migrantes ya que llegan a una tierra nueva.
“Ellos enfrentaron los retos de sus días, había persecuciones, había discriminaciones, había un sentimiento de superioridad por aquellos que ya estaban aquí hacia los recién llegados, había racismo, había trabajos que no se les permitía, tenían que enfrentar nuevas culturas, un nuevo idioma, nuevas comidas, nuevas celebraciones,” dijo el Obispo Barnes.
Sin embargo, el Obispo Barnes notó que los Migrantes de hoy enfrentan todavía más retos que antes.
“Aunque nuestros antepasados enfrentaron los retos de sus días y sí que había retos, en estos días en que estamos viviendo son tan reales o aún más reales que lo eran en el pasado.”
El Obispo Barnes luego reconoció el sentido de miedo que existe entre las comunidades migrantes de hoy.
“Tenemos que reconocer que mucha de nuestra gente son migrantes viviendo en miedo, ellos tienen miedo,” dijo el Obispo Barnes. “Están viviendo con tanto miedo que se paralizan al no saber si deben salir de sus casas, cuando deben hablar, si deben venir a la iglesia o ir al hospital. Necesitamos reconocer esto porque ellos son parte del Cuerpo de Cristo. Cuando ellos sufren, nosotros sufrimos. No podemos negarlo. Nosotros como el Cuerpo de Cristo necesitamos estar ahí por aquellos que están débiles en este tiempo, que tienen miedo en este tiempo…En nuestras enseñanzas católicas vamos a Dios juntos. Yo no puedo ir a Dios sin ti. Así es que, necesito estar contigo, necesito tenderte la mano.”
El Obispo Barnes concluyó con llamar a los fieles, especialmente en el Año Jubilar, a caminar juntos en esperanza.
“Mis hermanos y hermanas, decimos en este año de Jubileo, caminamos juntos en esperanza, todos, tenemos que ser la esperanza el uno para el otro, somos Cristo el uno para el otro,” dijo el Obispo Barnes. “Eso es lo que somos como seguidores de Cristo, caminamos juntos, somos un solo cuerpo…Nos preocupamos el uno por el otro, y caminos mano a mano y cuando hacemos esto, sabemos que Cristo está con nosotros. Cristo camina con nosotros, cuando caminamos el uno con el otro.”
Después de la homilía, se les invitó a los feligreses a escribir su propia oración para migrantes y colocarla en una canasta ofrecida a Dios en el altar. Después de la Misa hubo una recepción que incluyó puestos informativos de organizaciones que ayudan a las comunidades migrantes como, TODEC, Caridades Católicas y el Consulado Mexicano. También se compartieron testimonios de parte de los que asistieron que querían compartir su propia experiencia de migración.
Ya que celebramos el Día de César Chávez el 31 de marzo, tomemos un tiempo para reflexionar sobre nuestros hermanos y hermanas campesinos y las dificultades que siguen enfrentando.