Nuestra Iglesia Domestica

Sin amor, no soy nada: el amor no tiene envidia, no es presumido, no es arrogante. “No vivan según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que les es grato, lo que es perfecto.” (Romanos 12:2)

 Santa Teresa de Calcuta sabiamente decía “Si quieres cambiar el mundo, ve a casa y ama a tu familia.” Evidentemente, el amor que vivimos en nuestro núcleo familiar tiene la capacidad de cambiar a los esposos, a los hijos, y a la sociedad entera. Quien ha crecido en un ambiente sano se encuentra más predispuesto para transmitir vida y amor a una sociedad enferma.