La Cuaresma comienza con la imposición de la ceniza en nuestra frente en el Miércoles de Ceniza, recordándonos que somos frágiles y que necesitamos convertirnos. “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás.” Es un llamado a la humildad y al arrepentimiento.
La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma con tres prácticas esenciales. Una es la oración, que nos ayuda a fortalecer nuestra relación con Dios, ya sea en casa, en familia o en la iglesia. La segunda, es el ayuno que no solo significa dejar de comer ciertos alimentos, sino renunciar a todo aquello que nos aleja de Dios. Y la tercera, la limosna que es compartir con los más necesitados nuestro tiempo, talentos y recursos.
Otro aspecto clave de la Cuaresma es la confesión, donde Jesús nos perdona y nos limpia de todo pecado.
También nos damos cuenta de que durante este tiempo desaparecen el Aleluya y el Gloria, y en muchos templos se cubren las imágenes, recordándonos que la verdadera alegría nace en la Cruz.