Por Mary Huber

 En el año 2020, el Departamento Diocesano de Vida, Dignidad y Justicia lanzará una iniciativa de familias de crianza para promover el acogimiento de menores en los condados de Riverside y San Bernardino. La iniciativa trabajará con organizaciones cristianas locales que fungen como puente entre las familias interesadas y las dependencias de servicio social. Las parroquias participantes tendrán la oportunidad de ser una plataforma que brinda concientización sobre el sistema de familias de crianza e inspira a los futuros padres de crianza temporal. Al ser una familia de crianza, participamos en la sacralidad de la vida humana.

 

 En nuestro país cada 10 segundos se recibe un informe de abuso infantil. En el estado de California, más de 60.000 menores están en el sistema de crianza, en su mayoría menores de diez años. En la Diócesis de San Bernardino, tenemos una gran necesidad de familias de crianza cariñosas, especialmente familias de habla hispana. Encontrar hogares aptos puede proporcionar el poder sanador y la seguridad que estas jóvenes vidas necesitan y merecen.

 El sistema de familias de crianza es un sistema en el que se aloja a un menor en un tutelar, en una casa hogar o en el hogar privado de un guardián acreditado por el estado. Los padres de crianza aptos generalmente tienen un acuerdo temporal en el que cuidan de un menor o menores cuyos padres biológicos no pueden hacerse cargo de ellos. A estos menores se les aparta de sus hogares por negligencia, abuso y / o explotación por parte de los padres. Las familias de crianza tienen la oportunidad de acoger a estos menores que necesitan amor y cariño y dar así esperanza a sus vidas. Estas familias frecen una familia estable mientras trabajan con servicios sociales para reunificar al menor con sus padres biológicos. A cambio, reciben un estipendio mensual para el cuidado de sus hijos de crianza.

 San Juan Pablo II dijo en el Evangelio de la vida: “El verdadero amor paterno y materno va más allá de los vínculos de carne y sangre acogiendo incluso a niños de otras familias, ofreciéndoles todo lo necesario para su vida y pleno desarrollo”. Las familias de crianza tienen una maravillosa oportunidad de ser la diferencia en la vida del menor, con la esperanza de una futura reunificación con un padre biológico. Esto es de suma importancia ya que las estadísticas sobre los jóvenes en el sistema de crianza son asombrosas. Uno de cada tres jóvenes en el sistema de crianza temporal se queda sin hogar al cumplir la edad en que queda fuera del sistema. Uno de cada cuatro termina encarcelado al cumplir la edad en que queda fuera del sistema. Cuatro de cada 10 jóvenes de crianza temporal no se graduarán de high school y el 70% de los jóvenes  que son víctimas de trata humana son del sistema de crianza temporal.

 Marty Swanson es un abogado y juez jubilado del Tribunal de Menores que trabaja extensamente con el sistema de crianza temporal. Como tal, afirma la necesidad de familias de crianza sanas y cariñosas:

 “Después de trabajar por 30 años en el Tribunal de Menores, tanto como abogado / defensor y en calidad de juez, he visto inequívocamente el papel crucial que desempeñan las familias de crianza en la supervivencia de los menores en el sistema”, dice Swanson, quien participa activamente en varios ministerios diocesanos y en su parroquia, Santa Catalina de Alejandría en Riverside. “Una familia de crianza cariñosa y solidaria brinda a una familia separada una verdadera oportunidad para aprender y sanar, lo que los lleva a estar juntos nuevamente gracias a una reunificación sana”.

 “Cuando eso no es posible, la familia de crianza proporciona la estabilidad crucial y el cimiento amoroso para que los menores sobrevivan lo que es probablemente la experiencia más traumática de sus vidas. Es gracias a estas familias que los menores pueden llegar a ser adultos felices y productivos. Dios bendiga a cada uno de ellos “.

 Como comunidad eclesiástica también podemos marcar la diferencia. De las familias que muestran interés inicial en ser familias de crianza, aproximadamente un tercio recibirá la capacitación y un sexto serán familias de crianza. Pero hay muchas otras oportunidades para que otras familias apoyen a estos menores, tales como proporcionar comidas y necesidades materiales a las familias que acogen a los menores, ayudar a que los posibles hogares de crianza cumplan con los requisitos de los códigos para que sean elegibles u opten por ser CASA (Court Appointed Special Advocate=Defensor Especial Designado por el Tribunal) para un menor. Todos podemos dejar una huella positiva en la vida de un menor, particularmente los menores que han sufrido descuido o abuso y cuyas vidas están en juego. Estas familias cariñosas están dando esperanza a sus vidas.

 Para más información sobre la iniciativa diocesana de familias de crianza en 2020, envíe un correo electrónico a This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it..


Mary Huber es directora de la Oficina Diocesana del Respeto a la Vida y Atención Pastoral.