Los Católicos de alrededor del mundo han estado nerviosos por el deterioro de salud repentino del Papa Francisco, el Obispo Alberto Rojas reunió a la Iglesia local para orar en una Misa de Intención Especial el 26 de febrero en la Iglesia de Cristo el Redentor en Grand Terrace que también fue transmitida en el canal diocesano de YouTube.
El Obispo Rojas sonó una nota de optimismo al comienzo de la Misa diciendo, “oímos que está mejorando, parece que nuestras oraciones están teniendo algún efecto. Eso es bueno. Todo el mundo está rezando por él.”
Al cierre de esta edición, el Papa Francisco había estado hospitalizado desde el 14 de febrero con dificultad respiratoria. Su condición se volvió crítica el 22 de febrero, y desde entonces ha mejorado gradualmente. Con Misas, rosarios y oraciones alrededor del mundo por la sanación del Papa, el Obispo Rojas inició la planeación rápida de una Misa en Cristo el Redentor. El Obispo Emérito Gerald Barnes y ocho sacerdotes concelebraron la Misa. Se unieron a ellos cuatro seminaristas diocesanos y asistieron alrededor de 75 personas. Otras 400 participaron por medio de la transmisión en vivo.
“Es muy amado por todo el mundo,” dijo una feligresa de Cristo el Redentor, Consuelo Hernández, que asistió a la Misa. “Yo solo estoy pensando sobre como él está sufriendo, me siento triste.”
En su homilía el Obispo Rojas reflexionó sobre el llamado del Santo Padre a la Iglesia para que sea un “hospital de campo” para los heridos y desprotegidos.
“Desde el comienzo de su pontificado él nos ha dicho, ‘sean hospitalarios, sean acogedores, sean compasivos a los demás antes de enseñarles la biblia,’” dijo el Obispo Rojas. “El Papa Francisco dice que el hacer el bien es un deber. Él dice que es un carnet de identidad que Dios Padre nos ha dado a cada uno porque nos hizo a su imagen y semejanza.”
La reflexión del Obispo sobre el legado del Papa Francisco sobre la aceptación y el acompañamiento resonó con Osbelia Lozano-Ossie, cuya hija pertenece a la comunidad LGBTQ.
“Cuando él compartió ese mensaje que tenemos que ser compasivos, a darle la bienvenida a todos nuestros hermanos y hermanas, sin diferencia, eso me ayudo mucho,” Lozano-Ossie dijo del Papa Franciso después de la Misa.
El Padre John Gunningham, uno de los ocho sacerdotes que concelebraron la Misa, dijo que se sintió alentado por la respuesta de la Iglesia, tanto a nivel local como global.
“Todos estamos rezando por él,” dijo el Padre Gunningham. “Yo creo que va a luchar.”
La Información en esta historia está basada en eventos a partir del 28 de febrero.