La Diócesis de San Bernardino se unió a la Iglesia Católica de los Estados Unidos y el Vaticano en apoyar y abogar por las comunidades migrantes tras una serie de cambios en la ley de inmigración y su implementación promulgados por el Presidente Donald Trump en las primeras semanas de su presidencia.
La respuesta de la iglesia local ha sido una combinación de ofrecer ayuda práctica, compartir información, abogar en el ámbito de las pólizas públicas y dar apoyo pastoral. Más de 25 parroquias han organizado talleres de “Conoce Tus Derechos” diseñados para ayudar a los inmigrantes indocumentados saber responder si son interrogados o detenidos por las autoridades de migración. Organizaciones como Caridades Católicas, TODEC, CHIRLA, y las Congregaciones del Inland Unidas por el Cambio han coordinado con la Oficina Diocesana de Abogacía y Justica para Inmigrantes para ofrecer los talleres de “Conoce Tus Derechos.”
“El miedo y la incertidumbre en nuestras comunidades migrantes ha aumentado desde que las promesas de la campaña del año pasado se han vuelto realidades después del 20 de enero,” dijo Wilfredo Aguirre, Director de Abogacía y Justicia para Inmigrantes para la Diócesis. “Ha sido importante que nos unamos con esos hermanos y hermanos nuestros y los equipemos con la información que necesitan para un resultado justo si es que son detenidos por los oficiales de migración.”
El Presidente Trump lanzó 13 órdenes ejecutivas relacionadas a la inmigración y la seguridad nacional en sus primeros 30 días en el cargo. Su administración ha declarado un enfoque en dar prioridad a remover personas indocumentadas con antecedentes criminales. Sus cambios en las pólizas también han tenido un impacto en la población indocumentada de manera más amplia. En particular, a miles de inmigrantes residiendo en los Estados Unidos que habían comenzado el proceso de aplicar por residencia legal bajo la administración presidencial previa se les han puesto sus casos en “pausa” por los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS por sus siglas en inglés), causando incertidumbre sobre su estatus legal. Relacionado a esto, fondos federales para los programas de reasentamiento de refugiados que realizan la Iglesia y otras organizaciones han sido suspendidos.
La Administración de Trump también ha retomado esfuerzos por revocar el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, conocido como DACA, que ha permitido a millones de inmigrantes jóvenes a vivir, trabajar y estudiar en los Estados Unidos de manera legal.
A niveles nacionales e internacionales, los líderes de la Iglesia han respondido con palabras y acciones en oposición a las nuevas pólizas. La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés) presentó una demanda contra el gobierno federal sobre su suspensión de los programas y fondos para el reasentamiento de refugiados. Cuando la administración de Trump revocó una póliza que estipulaba que los Oficiales de Inmigración y las Normas Aduaneras (conocidos como ICE por sus siglas en inglés) no podían entrar a escuelas, iglesias, hospitales y otros lugares relacionados al servicio público para llevar a cabo acciones de cumplimiento, los líderes Católicos respondieron enfáticamente.
“Convirtiendo lugares de cuidado, sanación y consuelo a lugares de miedo e incertidumbre para los necesitados, mientras ponen en peligro la confianza entre párrocos, proveedores, educadores y las personas quienes sirven, no hará que nuestras comunidades sean más seguras,” dice el mensaje del Obispo Mark J. Seitz, presidente del Comité sobre Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unido, la Hermana Mary Haddad, RSM, presidenta y directora ejecutiva de la Asociación de Salud Católica de los Estados Unidos y Kerry Alys Robinson, presidenta y directora ejecutiva de Caridades Católicas de los Estados Unidos.
El Papa Francisco también ofreció su apoyo a la Iglesia en los Estados Unidos en una carta del 11 de febrero dirigida a los Obispos de los Estados Unidos. El Santo Padre escribió en favor de una “una política que regule la migración ordenada y legal,” pero agregó en referencia a los planes articulados por el gobierno de los Estados Unidos para realizar deportaciones masivas, “Lo que se construye a base de fuerza, y no a partir de la verdad sobre la igual dignidad de todo ser humano, mal comienza y mal terminará.”
En la Misa Migrante Anual de la diócesis celebrada solo unos días después de la inauguración del Presidente Trump, el Obispo Emérito Gerald Barnes habló en su homilía sobre el miedo en la comunidad migrante sobre posibles acciones de aplicación. El Obispo Barnes instó a los fieles católicos a apoyar y acompañar a las comunidades migrantes en su tiempo de ansiedad, “porque ellos son parte del Cuerpo de Cristo y cuando ellos sufren, nosotros sufrimos.”
Los Siervos Misioneros de la Santísima Trinidad, quienes administran la parroquia de Nuestra Señora de la Soledad en Coachella y el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Mecca, emitieron un mensaje “No Están Solos, Nosotros Caminos con Ustedes,” para expresar su solidaridad con las comunidades migrantes.
“Las personas no son ‘ilegales’ o ‘indocumentadas,’” pero hijos e hijas amadas del Padre Celestial, redimidos por la sangre de Jesús en la Cruz, el símbolo y signo supremo del amor infinito de Dios por cada persona sin excepción,” dice el mensaje.
Defensores de los migrantes, incluyendo muchos Católicos, han salido a las calles en varias ciudades en la diócesis y en los campus universitarios locales para expresar su oposición a los planes para deportaciones masivas. El 15 de febrero una marcha organizada por ICUC comenzó en la Iglesia de San Bernardino y viajó por las calles del centro de San Bernardino al Ayuntamiento. Anysia Aguirre tiene 22 años y es residente de Redlands, también es una católica de toda la vida y una inmigrante. Ella ayudó a organizar la marcha en San Bernardino para demostrar que los inmigrantes son parte importante de la comunidad y el país entero, dijo ella. La Enseñanza Social Católica es el fundamento de su activismo, agregó.
“Mi fe católica me enseñó a ser un participante activo en mi comunidad,” dijo Aguirre. “Es un privilegio que tenemos poder alzar la voz.”
El Obispo Alberto Rojas había emitido un mensaje de apoyo para la comunidad migrante en diciembre diciendo que, “nuestras parroquias son lugares de ayuda, refugio y acompañamiento.”
Al cierre de esta edición, había planes tentativos para que el Obispo Rojas dirigiera una procesión interreligiosa y un servicio de oración en Riverside el 12 de abril para expresar su apoyo por los derechos de los migrantes.