Queridos Hermanos y hermanas en Cristo Jesús,


Feliz Navidad para todos ustedes, sus familias y sus amigos. Una vez más, hemos llegado a este hermoso tiempo del año cuando celebramos el nacimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Este es el día en el que el Cielo y la Tierra se unieron otra vez en un abrazo eterno. La historia de la llegada de Jesucristo es familiar para todos nosotros, y aún así, no deja de inspirarnos y de llenarnos de alegría y agradecimiento cuando nos detenemos a contemplar que Dios nos envió a su único Hijo, para que viviera con nosotros y pudiéramos obtener la salvación y la vida nueva en El. El es el Emmanuel: el Dios con nosotros, realmente.


El nacimiento de Cristo es un regalo incomparable de Dios a la humanidad; es una historia de fe y esperanza, una historia de compasión y de amor incondicional. Todos sabemos que Cristo nació en las más modestas y humildes circunstancias, en un tiempo de discordia y consternación social en su comunidad. No había razón para pensar que este Niñito, nacido entre los animales de un establo, pudiera ofrecer tanto al mundo. Sin embargo, Dios siempre nos sorprende con su bondad.


Algunos de nosotros podríamos sentir esa misma sensación de desesperanza algunas veces, especialmente ahora cuando la violencia y el odio vuelven a destruir la vida humana en Tierra Santa y en muchas otras partes del mundo. A veces podemos sentir que la Luz del mundo no podría volver a brillar en nuestras vidas. Pero por favor, tratemos de recordar la historia de la Navidad de esta manera: Dios siempre ha estado con nosotros, siempre está viniendo, y no va a permitir que nada ni nadie interfiera en nuestra salvación y reconciliación con El y con los demás. Después de todo, Dios nos ha dado el Regalo más precioso que jamás hayamos recibido en su Hijo Jesús. Y el mundo necesita abrir la voluntad y el corazón para recibir este Regalo tan necesitado.


La Navidad es el principio de la historia del amor de Dios por nosotros en la persona de Cristo. Es un tiempo de celebración gozosa para disfrutar a la familia y amigos. Es un tiempo muy importante para todos, donde podemos compartir unos con otros como hermanos y fortalecer nuestros lazos de amor y sentido de comunidad. Así pues, hagamos tiempo para contemplar el nacimiento de Jesucristo entre nosotros. ¿Qué tanto hemos aceptado el amor de Dios en nuestros corazones? Esta Navidad, les invito a que nos reconozcamos unos a otros como lo que realmente somos, como hijos de Dios. Les ofrezco mis oraciones a todos ustedes para que tengan una Navidad llena de paz y santidad, y que el Año Nuevo 2024 venga lleno de abundantes bendiciones. Merry Christmas!


En el Amor tierno de Cristo,
Obispo Rojas