Una reflexión para octubre- el Mes del Santo Rosario


Por Hermana Jeremy Gallet, SP

 “Está bien.  Dejen que los trastes se sequen.  Es tiempo de rezar el Rosario.”
 Cada tarde después de la cena desde que tenía cinco años hasta que estaba en la preparatoria oía estas palabras.  Después, como familia, todos íbamos a la habitación de mis padres, nos arrodillábamos al lado de su cama y rezábamos el Rosario.  No había llamadas, ni radio ni televisión, pero 15 o 20 minutos de oración enfocada como familia. Con rapidez memoricé todas las oraciones de mi libro de la Novena del Rosario que mi madre tenía y, cuando tenía la edad, me sentía muy orgullosa que ella me dejaba leer las introducciones a las diferentes décadas.
 El Rosario se convirtió en un mantra para mí.  Un mantra es una palabra o frase que ayuda en la concentración o meditación. Repetida constantemente, apoya la contemplación y abre la mente para que no nos enfoquemos en las palabras sino en el signifcado. Tomamos esta palabra de las tradiciones del este, pero el Rosario es nuestro Mantra Católico que nos permite reflexionar profundamente sobre los misterios fundamentales de nuestra fe.
 Los orígenes del rosario son antiguos.  Se le atribuye a San Domingo la promoción del Rosario después de tener una visión de la Virgen María en 1214, ¡pero el Rosario era conocido en sus varias manifestaciones desde el siglo 9! Originalmente consistía de 15 décadas, los 150 Avemarías se decía que eran el salterio de los laicos (quienes no tenían biblias y con frecuencia no podían leer), representando los 150 salmos que oraban los religiosos y el clero quienes estaban más educados.
 Los misterios tradicionales del Rosario son tres: Los Misterios Gozosos (la Anunciación, la Visitación, la Natividad, la Presentación de Jesús en el Templo, y Jesús Hallado en el Templo); Los Misterios Dolorosos (La Agonía de Jesús en el Huerto, La Flagelación, La Coronación de Espinas, Jesús con la Cruz a Cuestas, La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor); y los Misterios Gloriosos (la Resurrección, la Ascensión, la Venida del Espíritu Santo, la Asunción de María, la Coronación de la Virgen).
 El Rosario todavía está evolucionando.  En octubre del 2002, el Papa San Juan Pablo II añadió los Misterios Luminosos o los Misterios de la Luz.  Estos se enfocan más en la vida pública de Jesús (el Bautismo de Jesús, las Bodas de Caná, la Proclamación del Reino, la Transfiguración, y la Institución de la Eucaristía).
 En su totalidad, los cuatro grupos de Misterios plantan la vida entera y el ministerio de Jesús. Entonces, ¿por qué oramos una oración Mariana para enfocarnos en la vida y ministerio de Jesús? Cuando rezamos el Rosario, estamos orando en comunión con María quien fue la primera y más perfecta discípula. Como el discípulo amado, acogemos a la Madre de Jesús en nuestros hogares y en nuestro corazones. El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que ella es “la madre de todos los vivientes. Podemos orar con ella y orarle a ella. La oración de la Iglesia está como apoyada en la oración de María.  Y con ella está unida en la esperanza (#2679).
 Octubre es el Mes del Rosario.  El memorial del Santo Rosario, que celebramos el 7 de octubre, fue establecido por el Papa Pío V en 1571. Nuestra Catedral en la Diócesis de San Bernardino es nombrada por y dedicada a Nuestra Señora del Rosario. Si nunca ha rezado el Rosario puede ser este el mes que comience a descubrir su riqueza y su belleza.  Si no ha rezado el rosario en mucho tiempo, puede ser que lo quiera volver a intentar- por la primera vez.

 La hermana Jeremy Gallet es Hermana de Providencia y sirve como Directora de la Oficina del Culto Divino para la Diócesis.

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