Por Petra Alexander y Virgilio Nanguce
Mexico:
La cultura mexicana está llena de mucha historia, raíces de fe y cultura que destacan nuestras tradiciones más queridas. El Día de Muertos nos invita a colocar altares con cempasúchil, velas, fotos y papel picado para guiar a nuestros difuntos de regreso a casa. Es un momento para recordar a nuestros seres queridos con cariño, compartir historias, música y el tradicional pan de muerto. Este es sólo el comienzo de nuestras tradiciones así como la celebración de la Virgen de Guadalupe y las Posadas.
El 12 de diciembre celebramos a la Virgen de Guadalupe, signo de fe y esperanza aparecida en el Tepeyac, que une a millones de fieles en México y en el extranjero. Con peregrinaciones, cantos y danzas, honramos a la Virgen que nos recuerda nuestras raíces y nos acompaña siempre en el camino.
En las Posadas, recordamos el peregrinar de María y José en búsqueda de un lugar donde hospedarse, se llevan a cabo pastorelas (obras de teatro que relatan su peregrinación). Durante estas fiestas se rompen piñatas de colores llenas de dulces, se comparte ponche navideño y otros alimentos típicos, se cantan villancicos, y la comunidad se reúne fortaleciendo los lazos familiares y vecinales.
Los mexicanos viviendo en los Estados Unidos, se encuentran en nuestros dos condados innumerables manifestaciones de nuestra herencia que, en muchos momentos, aminoran el sentimiento de extranjería que vivimos los inmigrantes. Más allá de la presencia latina en la cultura —la cocina, la música, las artes— considero que la raíz más profunda que nos mantiene vivos es la familia, y a su vez, la familia animada por los valores de la fe. Aunque parezca que las familias latinas viven una fe sencilla, inspirada sobre todo en la religiosidad popular, en realidad es una raíz que sostiene nuestra identidad. Se nutre de experiencias y tradiciones, de búsquedas y luchas, de sueños y realidades.
Guatemala:
Guatemala tierra del Quetzal y de la “eterna primavera” país rico en tradiciones en donde se mezcla la herencia maya, las raíces españolas, mayas, xincas y garífunas, presentes en la gastronomía, las festividades, el arte, la cultura y el idioma (22 idiomas mayas, el garífuna y el xinca).
Desde los años ochentas, miles de guatemaltecos decidieron migrar a los Estados Unidos de América, debido al conflicto armado interno en Guatemala, siendo el principal estado donde se radicaron California, es por ello que es el estado con mayor presencia de guatemaltecos, contabilizando más de un millón.
Las costumbres guatemaltecas son una rica mezcla de influencias mayas y españolas reflejadas en festividades, en las cuales sobresale la Semana Santa, la cual fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, en dicha festividad se puede observar la fe de los guatemaltecos en las multitudinarias procesiones, en donde los creyentes van cargando las andas con imágenes del Cristo Nazareno y de la Virgen María, al paso de las bandas que van tocando las respectivas marchas, transitando por las alfombras hechas de aserrín.
Otra festividad notable es el Día de los Muertos en el cual se incluye la elaboración de barriletes gigantes en Sumpango y Santiago Sacatepéquez durante la primera semana de noviembre tradición que representa la reverencia maya a los cuatro puntos cardinales, dichos barriletes tienen un diámetro de hasta 20 metros, ofreciendo un espectáculo verdaderamente maravilloso, y la comida típica de la temporada llamada “fiambre” el cual es un plato complejo de embutidos y verduras. Las posadas enmarcadas en el contexto navideño, es otra tradición en la que se muestra también la creencia y el fervor católico en dicha actividad.
Los guatemaltecos son gente honesta, trabajadora, respetuosa, con altos valores familiares. La religión forma parte de ellos y la comida la llevan en el corazón. La actitud caritativa los distingue, ofreciendo una mano amiga a aquellos que más lo necesiten, palabras como: cabal, pilas y calidad los llevan en el vocablo diario. Sin duda alguna, los guatemaltecos son personas nobles y de gran corazón!
Petra Alexander es la ex Directora de la Oficina Diocesana de Asuntos Hispanos y Virgilio Nanguce actualmente trabaja en el Departamento Diocesano de Vida, Dignidad y Justicia.