Por Sandra Perez-Ramirez
La Cuaresma es un tiempo especial para que las familias se acerquen a Dios y vivan juntos el amor de Cristo. Para conocer cómo aprovechar estos 40 días, hablamos con el Diácono Juan Carlos Viveros, de la St. John XXIII Catholic Parish en Fontana, quien compartió consejos prácticos para vivir la fe en el hogar.
“La Cuaresma es un tiempo para preparar nuestros corazones y convivir como familia en el amor de Cristo”, explicó el Diácono. “Nos invita a recibir la ceniza en la frente como un signo visible de esperanza y a vivir estos días con reflexión, preparación, conversión y arrepentimiento”.
La imposición de la ceniza tiene un significado profundo: “Nos recuerda que es momento de examinar nuestra vida y reflexionar sobre nuestras acciones. Nos invita a hacer cambios necesarios para mejorar nuestra relación con Dios y con nuestro prójimo, reconociendo nuestra fragilidad y necesidad de perdón”.
El Diácono señala tres prácticas fundamentales para vivir la Cuaresma en familia: oración, ayuno y obras de misericordia. “La oración nos une a Dios y fortalece nuestra relación con Él; el ayuno nos enseña a controlar nuestros deseos y a ofrecer sacrificios; y las obras de misericordia nos conectan con los demás y nos enseñan a ser compasivos y solidarios”, afirmó.
Estas acciones se pueden aplicar de forma sencilla en casa: rezar juntos, leer un versículo de los Salmos o aprender sobre la vida de algún santo antes de las comidas. “Incluso unos minutos al día ayudan a fortalecer la unión familiar”, agregó. El ayuno puede incluir reducir dulces, bebidas azucaradas o comidas procesadas, y destinar esos recursos para ayudar a los más necesitados.
Las obras de misericordia también son clave: visitar enfermos, apoyar a personas vulnerables o donar alimentos enseña a los hijos el valor del servicio y la compasión. “La Cuaresma deja de ser solo un período de abstinencia y se convierte en una oportunidad de enseñanza y crecimiento espiritual”, concluyó el Diácono Viveros.
Su mensaje final para las familias es claro: “Aprovechen este tiempo para acercarse a Dios y fortalecer los lazos familiares. Reconocer nuestra fragilidad y la necesidad de Dios nos ayuda a crecer en fe, amor y esperanza”.