A partir de Adviento, los fieles de la diócesis deberán arrodillarse después de la oración Cordero de Dios de la Liturgia de la Eucaristía en la Santa Misa, conforme a decreto emitido por el obispo Rojas el 9 de noviembre.


El decreto procura incrementar la uniformidad en la respuesta de los fieles en ese momento de la liturgia y orientar con mayor claridad a los párrocos sobre cómo instruir a su congregación al respecto.


«En conformidad con las instrucciones de la Institución general del Misal Romano en su artículo 43, después del Cordero de Dios, los fieles de la Diócesis volverán a arrodillarse hasta ponerse de pie para la procesión de la Comunión, recibiéndola a su criterio», indica el decreto.


Desde 2003, la norma diocesana ha sido que la congregación esté de pie después del Cordero de Dios, pero el obispo Rojas dijo que cada vez más sacerdotes y feligreses le piden que aclare cuál es la norma diocesana. El padre Rafael Partida, VE, director de la Oficina Diocesana del Culto Divino, señaló que en muchas iglesias de la diócesis se hace patente una «respuesta ambivalente» mientras se reza el Cordero de Dios, ya que ha aumentado la práctica de arrodillarse. Esto resulta problemático, ya que, según la doctrina de la Iglesia, la respuesta de los fieles debería ser uniforme, añadió.


«La unidad es la tradición más antigua de la Iglesia y esta incluye la postura corporal», dijo el padre Partida, quien es también vicario episcopal de la región pastoral de Riverside y rector de la catedral de Nuestra Señora del Rosario en San Bernardino.


El decreto del obispo Rojas estipula claramente que quienes tengan problemas físicos o de salud que les impidan arrodillarse pueden permanecer de pie después del Cordero de Dios. Lo mismo pueden hacer los fieles en las iglesias de la diócesis que no tengan reclinatorios en las bancas.


Tras un debate entre los obispos estadounidenses a finales de la década de 1990, se decidió que el Ordinario tendría la última palabra en su diócesis sobre si la congregación debía arrodillarse o permanecer de pie después del Cordero de Dios. «La decisión de cada obispo no es ni correcta ni incorrecta», expresa el obispo Rojas en su carta que anuncia el decreto.


El obispo Rojas señala también que ambas respuestas han sido aceptables a lo largo de la historia de la Iglesia.


«Algunos de nuestros padres romanos permanecieron de pie. Otros se arrodillaron. Tanto arrodillarse como permanecer de pie concuerdan con lo que hemos recibido».


La noticia del decreto se dio a conocer el 9 de noviembre, día en que el padre Partida envió por correo electrónico la carta y el decreto del obispo Rojas a los sacerdotes de la diócesis. Se esperaba que los párrocos y sus equipos de liderazgo comunicaran la nueva norma diocesana a sus feligreses antes del inicio de Adviento, el 30 de noviembre, fecha en que entra en vigor.


«Tengo la más sincera esperanza de que estas nuevas normas sosieguen los corazones, ilustren la unidad de la Iglesia local y ayuden a toda la Diócesis a recordar la oración de Jesús en el Evangelio de san Juan: ‘que todos sean uno’», escribió el obispo Rojas en su carta de anuncio.