Por Dr Rubén Barrón


El 23 de agosto de 2025, Juan Carlos Arreola, Héctor Ávila, Max E. Barillas, Martín Correa, Ramón Durán, Germán González, Chukwunedum David Okonkwo, Víctor Ortega y Gerardo Vargas fueron ordenados diáconos permanentes durante una solemne misa presidida por el Obispo Alberto Rojas en la Iglesia del Sagrado Corazón, en Rancho Cucamonga.


La celebración estuvo colmada de gozo, reuniendo a clero y laicos. Como lo ha sido durante los años de formación, las esposas acompañaron a sus esposos en este momento providencial. Familiares y amigos viajaron desde lugares lejanos para estar presentes en esta ocasión tan significativa; algunos compartieron su propia conexión con el diaconado y todos expresaron alegría y esperanza por la misión de los nuevos diáconos.


Entre los asistentes se encontraba Daniel Miramontes, quien voló desde Zacatecas, México. “Mi papá y yo vinimos a la ordenación de mi tío, Martín Correa, que para nosotros representa la realización de una meta espiritual muy importante,” compartió. Padre e hijo planearon quedarse una semana para convivir y aprender más sobre lo que significa ser diácono.


Dos hermanas jóvenes, Mónica y Marisol Ortega, condujeron con su madre desde Stockton para asistir a la ordenación. Para Mónica, el valor de convertirse en diácono va más allá de un logro personal. “Tenemos sobrinos pequeños que son curiosos y pueden sentirse motivados por lo que los familiares mayores les muestran con su ejemplo,” expresó.


Por su parte, Óscar Agustín Domínguez, quien cursa su cuarto año de formación para el diaconado, compartió que encuentra inspiración en la manera en que los nuevos diáconos enfrentan las dificultades. “Gerardo Díaz es un ejemplo de mantenerse firme en el servicio a Dios sin importar los obstáculos que surjan ahora o en el futuro,” señaló.


Su esposa, María Guadalupe Domínguez, añadió que coloca toda su confianza en la voluntad de Dios. “Dios los llamó, así como a nosotros que estamos en el proceso. Es un magnífico ejemplo de que sí podemos lograrlo si Dios quiere que lleguemos a este momento,” afirmó.


Tanto Cynthia Moreno como Gabriela Nava asistieron a la ordenación en acción de gracias a Dios por Martín Correa, un compañero de parroquia y ahora recién ordenado diácono.


Katy Gutiérrez entendió la ordenación de Víctor Ortega como una bendición para toda la comunidad. “Es una enorme bendición para nuestra comunidad tener un diácono que hable español, que conozca las necesidades de la comunidad y que tenga amor por todos,” expresó.


El Diácono Armando Berumen, ordenado hace dos años, ofreció algunos consejos prácticos a los nuevos diáconos. “En pocas palabras, los animo a confiar en Dios y a no tener miedo,” dijo.
Raúl Acosta participó junto con otros Caballeros de Colón durante la ordenación. Él considera que todos estamos llamados a servir a Dios y al prójimo a nuestra manera. “Todos podemos servir a la Iglesia haciendo la obra de Dios. Como cuando Jesús se dirigió a Pedro y le dijo: ‘Apacienta mis ovejas;’ como Caballeros, impulsamos a la Iglesia misionera,” expresó.


José Raúl García desearía haber respondido al llamado al diaconado como lo está haciendo su amigo, Ramón Durán. “Hace veinte años fui invitado a solicitar ingresar al programa, pero me influenciaron para no aceptar. Lo dejé pasar y ahora me arrepiento,” compartió. Su consejo es escuchar la voz de Dios y responder a ella.


El Obispo Rojas recordó a todos en general, y a los diáconos en particular, el verdadero significado de su vocación. “Nunca tomen su ordenación como diácono pensando que es un estatus social superior que están obteniendo porque lo merecen, pretendiendo saber más y mejor que los demás. Al contrario, recuerden el significado de la palabra diácono: servidor. Sirvan con humildad y sencillez de corazón, siguiendo el ejemplo de Jesús y de los primeros diáconos.”


Los diáconos permanentes son ministros ordenados que sirven a la Iglesia en la función de la Palabra, la liturgia y la caridad. Entre otras funciones, bautizan a niños, celebran matrimonios y presiden funerales fuera de la misa.


Al final de la misa, dos nuevos diáconos agradecieron a innumerables personas su apoyo durante su formación. Cada uno concluyó su agradecimiento con un mensaje dirigido a sus esposas.
“Agradecemos a nuestras esposas, sin quienes nada de esto sería posible; por sus sacrificios, su tiempo, por ustedes mismas, su desinterés, su continua entrega. Gracias a ustedes hemos crecido en sabiduría y hemos madurado un poco,” compartió el diácono Chukwunedum David Okonkwo.


El Diácono Victor Ortega expresó su gratitud, “A nuestras queridas esposas por acompañarnos como imagen de María en la misión de nuestras vidas, para llevar esta misión a nuestras vidas y peregrinar hacia la vida eterna. Gracias por sus oraciones y perseverancia, gracias por sus palabras de apoyo y corrección, gracias por permitirnos dialogar y compartir la vida matrimonial como esposos.”


El Dr. Rubén Barrón es un director espiritual católico y escritor independiente radicado en Yorba Linda.