El obispo Barnes hizo una prioridad el desarrollo de una Visión Diocesana el inicio de su episcopado.

   Para el recién designado Obispo Ordinario Gerald Barnes, el tejido de su diócesis era vibrante y colorido, pero le faltaba un hilo común.

 Así que cuando asumió el liderazgo de la diócesis en 1996, él comentó lo importante que era continuar el proceso de consulta que su predecesor, el Señor obispo Phillip Straling había comenzado y que llevaría a una visión común para esta Iglesia local.


 “Era como una dispersión de varias cosas sin una dirección común”, recuerda el obispo Barnes. “Aunque todos estaban haciendo cosas buenas, no estaban conectados los unos con los otros”.
 Monseñor Barnes estuvo involucrado en el proceso de consulta en una manera central como Obispo Auxiliar de la Diócesis, así que pudo “tomar la batuta” del obispo Straling y continuar hacia delante de una manera fluida con la 2ª y 3ª fases del proceso. Al mismo tiempo, su propia espiritualidad comenzó a influenciar el proceso de planeación de una visión en maneras nuevas. Él insistió en hacer todo esfuerzo para incluir a los grupos no bien representados tradicionalmente en diálogos diocesanos. Les pidió a los encargados de escribir la visión que visualizaran a una Iglesia presente en todos los aspectos de la vida y la comunidad.  “Él deseaba que todo grupo participara”, menciona la Hna. Mary Jo Nelson, quien sirvió como la directora Diocesana de la Oficina de Planificación y la directora del Concilio de Planeación, la cual fue creada para liderar el proceso para redactar la Visión. “Buscábamos que todos contribuyéramos y escucharnos los unos a los otros”.


 El proceso de consulta inició en 1995, e incluyó una serie de audiencias en cada Vicariato de la Diócesis, encuestas escritas, y programas de educación y entrenamiento proporcionados por grupos como el Centro Cultural Mexicano-Americano (siglas en Inglés: MACC). La Hna. Nelson mencionó que el Obispo Barnes instó a los miembros del Concilio de Planificación a crear una Visión que reflejara directamente las esperanzas, sueños y preocupaciones de la comunidad diocesana especialmente los que estuvieron participando.


 “Esta visión no fue difundida de arriba a abajo, más bien surgió de abajo hacia arriba”, dijo la Hna. Nelson. “Fue probablemente el tiempo más jubiloso para el pueblo de la Diócesis que yo he visto”.
 El 20 de mayo de 1997, en la Fiesta de San Bernardino, se llevó a cabo un Servicio de Vísperas en la Catedral de Nuestra Señora del Rosario para revelar la recién creada Visión Diocesana. Declarada (desarrollada/bendecida) en forma escrita de parte del obispo Barnes, la visión incluía siete áreas de preocupación: Jóvenes, Evangelización, Unidad en la Diversidad, Corresponsabilidad de Recursos, Liderazgo y Estructuras Organizacionales. El Padre Bob Miller, miembro del Concilio de Planeación, indicó que las parroquias y escuelas de la Diócesis identificaron y reflejaron estas siete áreas de preocupación durante la 1ª fase de la consulta.

 El documento expuesto el 20 de mayo incluía la declaración de la Visión con las 33 palabras bien conocidas hoy:  “Nosotros, la Iglesia de San Bernardino, somos una comunidad de creyentes en Jesucristo, llamados a hacer impacto con el Evangelio, en las familias, los vecindarios y la sociedad, para que la vida del Pueblo esté llena de esperanza”.

 Ambos el padre Miller y la Hna. Nelson están de acuerdo que la declaración resumida es un reflejo de la perspectiva del Obispo Barnes sobre la Iglesia.  

“Él la creó”, indicó el padre Miller. “Éste es el resumen de lo que realmente el obispo Barnes vio en el proceso”.  

“Fue significativo el mencionar específicamente dónde la Iglesia haría su impacto: familia, vecindario y sociedad-explicó la Hna. Nelson.

“Él siempre ha sido un Obispo que ha visto la Iglesia como un lugar grande e inclusivo,” ella indicó, “La Iglesia es el lugar de la gente y donde ellos desempeñan el trabajo del Evangelio.”


 En el Servicio de Vísperas el 20 de mayo, las personas presentes pasaron un pergamino con las palabras del Obispo desde la parte de atrás de la Iglesia hacia adelante hasta llegar al Santuario donde el Obispo lo leyó.


 Posteriormente del lanzamiento de la Visión Diocesana, la cual fue impresa en panfletos bilingües que fueron distribuidos en todas las parroquias y escuelas, el Concilio de Planificación continuó con la 3ª y última fase de la consulta. Ésta fue diseñada para identificar los pasos de acción necesarios para que la Visión se hiciera una realidad. En Diciembre de 1997, el obispo Barnes anunció 5 metas relacionadas a las áreas de preocupación previamente identificadas, para los siguientes 5 años. Éstas tenían que enfocar el ministerio a las necesidades de las familias, crear un lugar en la Iglesia local para los jóvenes, desarrollar nuevas formas para que los fieles compartieran su tiempo, talento y recursos, desarrollar oportunidades para la nueva formación para los ministros laicos, y construir estructuras y sistemas que fomenten dialogo y colaboración genuinas.


 La 3ª fase también dio origen a 4 Valores Centrales, los cuales fueron diseñados para guiar el trabajo ministerial y pastoral de la Diócesis. Éstos son: Hospitalidad, Compartir la Fe, Reconciliación y Colaboración.


 La Directora actual de la Planificación Pastoral de la Diócesis, Laura López, comenzaba su trabajo ministerial en la Diócesis durante el proceso de la creación de la Visión Diocesana. Ella misma al igual que otros compañeros del ministerio veía su ministerio como un servicio solamente hacia otros hispanos hasta que el Obispo Barnes compartió esta Visión.
 “Nos toca hacer y ser más que sólo un grupo,” es lo que Laura López entendió cuando escuchó el mensaje del Obispo Barnes, “Tú eres parte de una gran familia que se compone de diferentes tipos de personas todas amadas por Dios.”


 “Fue un gran reto para nosotros. Me impulsó a comprender mejor las cosas.”


 Veinte años después de la primera declaración de la Visión Diocesana, sus preocupaciones, sus sueños y su llamado a la unidad son evidentes y palpables. P. Miller alude que las áreas de enfoque, especialmente sobre los Jóvenes y la Unidad en la Diversidad han sido proféticas para encaminar a lo que la Diócesis es ahora.
 “Todavía quedan muchas millas por recorrer”, él dice, “pero todavía encaja en lo que nos corresponde hacer hoy.”

Por John Andrews,  Editor

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